viernes, 2 de junio de 2017

Los navegantes sí que saben

Qué desagradable el último montaje de La Nave, qué incómodo que en el TAC lo hayan programado justo antes de la hora de comer, porque en Europa, tenemos hora de comer, y no nos gusta que el teatro, los informativos o el vecino del quinto que cuelga pancartas en su balcón incluso cuando no hay fútbol, nos la jodan, pero como dice Lola Blasco en Fuegos: las matanzas se perpetúan por las ideas de las naciones bien educadas. Y Europa es un conjunto de naciones bien educadas, de ésas a las que las matanzas les estropean el apetito a la hora de comer. 

Coreografías que daban voz a la impotencia y la rabia

Ése era más o menos mi pensamiento cuando salí de ver Fuegos el domingo, conmocionada por la visión pesimista de denuncia de los navegantes, optimista por los gritos que piden un cambio social, divertida tras haberlos visto cabalgando sobre su propia música por el espacio escénico como las valkirias de Wagner, aterrada de pensar en que Diógenes se equivocaba: hasta el sol pueden quitarnos.

"No hay una tierra prometida en ninguna parte"
Fuegos, con el sello inconfundible de juventud de los navegantes, es un grito desgarrador de denuncia social sobre la actitud de rechazo o indiferencia que muestran algunos sectores de la sociedad ante el drama de la inmigración. No se puede ver Fuegos sin sentir una quemazón en el interior, un pellizco de culpabilidad en el hígado, por lo que creo que la denuncia llega a su diana. Como en otras ocasiones, La Nave hace un trabajo de creación colectiva a partir de la reflexión sobre un tema social, y el planteamiento suele ser visceral, comprometido, un poco dicotómico, un mucho de radical y con un mensaje que se extiende por las gradas como una onda expansiva, porque, ¿de qué sirve ser joven si no puedes lanzar ondas expansivas?

"Si la tierra tiene corazón, ya no se escucha su latido"
El tema abordado en Fuegos es muy complejo, tanto como las diferentes situaciones que impulsan a una persona a abandonar la tierra en que nació: la guerra, el hambre, el miedo. Frente a ellas, las situaciones de quienes los recibimos en una sociedad que no ha sido educada para ser multicultural: la desconfianza, el rechazo, el egoísmo, la inseguridad disfrazada de supremacía, el olvido del pasado reciente. Coordinados muy acertadamente por Nina Reglero y Carlos Nuevo, los navegantes se han atrevido a hacer ese desagradable viaje en el tiempo, a bucear en nuestro pasado y presente, en las espirales de la violencia y la desigualdad (#hatersgonnahate), ésas que les han hecho gritar y correr sobre un espacio escénico exquisito en detalles simbólicos.

Como buen performance, Fuegos es vertiginoso, multidisciplinar, colectivo, espontáneo, sin embargo, sabemos que responde a un proceso de maceración generado durante un viaje en el tiempo que La Nave comenzó a principios de este curso. Es un lujo sentarse en las gradas y recibir como un todo las vivencias destiladas en distintas disciplinas escénicas de este grupo de jóvenes, verlos bailar, interpretar, cantar, tocar instrumentos, dibujar...El texto de Lola Blasco con aportaciones de los navegantes cabalga en el tiempo hacia adelante y hacia atrás, nos muestra a Marah Rayan, con su terrible historia de desarraigo y destierro, y a los navegantes sénior, que rescatan el horror de nuestro pasado más reciente.
 
Lo mejor: los abrazos del final, preciosa canción

Fuegos se ha alzado con el premio al Mejor Espectáculo de la Estación Norte del TAC, un premio al espectáculo, pero también al proyecto, ése que ha mostrado que, a pesar de que Valladolid no tiene mar, las semillas del teatro vallisoletano viajan en barco, por algo estamos en tierra de almirantes. Más allá del mensaje principal de Fuegos, a mí me ha llegado otra denuncia que me ha hecho sentir culpable, con uno de los últimos gritos del espectáculo: ¿Y tú qué sabes? Si hay jóvenes que no saben, es porque los adultos de hoy no se lo hemos explicado bien. El odio y la violencia se retroalimentan en una espiral dialéctica que atraviesa las generaciones, sólo el amor, el arte o el perdón pueden frenar este avance. Los jóvenes navegantes sí que saben.

1 comentario:

  1. Mira que me gusta el cine ,el teatro,la música ,el baile y si también gritar porque el silencio si se escucha no se entiende en esta sociedad ...y he de decir que tanto el cine como la música como el teatro como el baile me emociona y me trasporta ,me llena y aflora los sentimientos y por ello puedo decir que ver la interpretación de Fuegos desde su inicio que te deja concentrada y perpleja a su desarrollo que te aflora la culpa ,la lágrima ,hasta el final dónde te desgarrada de ganas de participar de abrazar de gritar ha sido la mejor obra de teatro de jóvenes entregados que he visto ...y en el que aún tengo el corazón palpitando de su recuerdo ...hay esperanza en nuestros jóvenes de librar la batalla de que nuestro planeta indistintamente del país en que nos toque vivir le oigamos latir con fuerza libre ,verde,llena de agua y abrazos para todos y todas ...son mi esperanza y el camino a seguir ... gracias

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