lunes, 27 de marzo de 2017

Resiliencia y teatro

Hace un año, para conmemorar tal día como hoy, Día Mundial del teatro, escribí por qué el teatro es imprescindible para vivir. Hoy, un año después, quiero hablar de cómo el teatro puede ayudar a reconstruir una vida activando algo que todos llevamos "incorporado de serie", aunque algunos no lo sabemos o no hemos necesitado usarla nunca: nuestra capacidad de resiliencia.

La resiliencia es la habilidad que tenemos los humanos para enfrentarnos a situaciones traumáticas y salir fortalecidos de ellas. No se trata de eliminar el duelo o el sufrimiento inherente a cualquier trauma, sino de no permitir que el dolor se instaure de por vida en nosotros, de encontrar formas hermosas de superarlo, de aceptar la ayuda que nos brindan los demás, de encender la luz en la habitación del miedo, de enamorarse del futuro porque está lleno de posibilidades maravillosas, todo eso es resiliencia. Como la resiliencia se nutre de experiencias hermosas, muchas veces usa como vehículo el arte, especialmente las expresiones artísticas que pueden ser compartidas o que se manifiestan colectivamente, como puede ser el teatro. Una de las características principales de la resiliencia es que la actitud que nos permite superar nuestro dolor se desarrolla en un ambiente social, no individual. En este sentido, el teatro es una vivencia colectiva que fortalece nuestra capacidad de resiliencia tanto si lo vivimos como espectadores como si lo hacemos como profesionales, y además puede ser una herramienta que fomente la resiliencia en colectivos en riesgo de exclusión. 

Actores resilientes: ¿Stanislavski o psicodrama?


Muchas veces, cuando he preguntado a los actores por qué se dedican a ello, a pesar de todo argumento razonable contrario, me suelen contestar frases como para vivir otras vidas, porque me encanta ponerme en la piel de otros y la más loca, porque no se me ocurre otra forma de vida. El sistema Stanislavski y el psicodrama, psicoterapia ideada por J. L. Moreno, tienen en común la necesidad de profundizar en emociones ajenas para conseguir la interpretación en el primer caso y la ganancia terapéutica en el otro. Los saco hoy a colación porque creo que muchos actores se aferran al guión como tabla se salvación y a través de esas otras vidas que viven prestadas sobre el escenario consiguen encontrar ese impulso necesario para enfrentarse a la suya. Como actores, el teatro es terapéutico porque nos conecta con la belleza: palabras hermosas, luces que nos enfrentan a nuestras sombras, universos mágicos contenidos en el pequeño espacio escénico y la música como reconstituyente del alma. El teatro en este sentido es una red que te salva de ahogarte, pero a cambio te atrapa de por vida.

El guión como tabla de salvación

Espectadores resilientes: el sentido de pertenencia

Se ha dicho muchas veces que en teatro cada función es única e irrepetible. Como espectadora, el teatro me ha permitido identificarme con personajes que apenas despertarían mi interés si me los cruzara en plena calle. El teatro me ha hecho mucho más humana porque me he dado cuenta de que esos personajes tan ajenos a mí, a veces tenían mis mismos defectos. El teatro ha desarrollado mi idea de pertenencia, me ha desnudado y ha puesto en escena mis intimidades sin hablar de mí. Esta idea de pertenencia hace que los espectadores sintamos como nuestras las vivencias que ocurren en el espacio escénico, que podamos ver desde el exterior cómo otros resuelven dificultades parecidas a las nuestras. El distanciamiento del problema, que en psicología podría costarnos varias sesiones de terapia, nos lo ofrece el teatro en una representación si desarrollamos este sentido de la pertenencia. Así el teatro nos hace más resilientes: de una forma natural, en un ambiente social, nos está facilitando herramientas psicológicas de afrontamiento, ayudándonos a reconstruirnos, a gustarnos más como personas de lo que nos gustábamos antes de nuestras crisis. Es en estos momentos cuando las emociones positivas inundan la sala y la empatía entre el actor y el espectador se convierte en algo más grande, en un ente con vida propia que transciente la representación y perdura en el tiempo.

La empatía entre el actor y el espectador


Teatro como vivencia terapéutica colectiva:¿actuar para vivir o vivir para actuar? 

Las enfermedades del alma son aquéllas que resultan menos visibles para la sociedad o que, cuando ésta las ve, prefiere mirar para otro lado.  El teatro no puede evitar que nos sucedan cosas terribles, que nuestro mundo se tambalee y no tengamos estrategias de afrontamiento adecuadas para mantenerlo en pie. Tampoco puede evitar el deterioro cognitivo asociado a la mayoría de los trastornos psicopatológicos. Sin embargo, el teatro se puede considerar una vivencia colectiva con efectos terapéuticos en situaciones de exclusión social: enfermos mentales, adictos, jóvenes con problemas de comportamiento, adolescentes con desórdenes alimenticios, ancianos, niños de familias desestructuradas... Desde el punto de vista psicológico, el teatro aporta a estos colectivos un entorno lúdico, amparado por una red social en el que poner en práctica habilidades como la memoria, la atención, la empatía, la expresión corporal, la desinhibición, el respeto a las diferencias individuales, el diálogo... La mayoría de estas capacidades son incompatibles con los comportamientos psicopatológicos como la rumiación, las compulsiones o los pensamientos obsesivos. Actuar posibilita ampliar los horizontes a otras vidas y liberarse por un momento del problema que nos aprisiona. Es en estos momentos en los que se fortalece la capacidad de resiliencia, de resistencia a la adversidad. El teatro se convierte en estos casos en una experiencia terapéutica no porque sirva de evasión de nuestros problemas, sino porque dentro de él desarrollamos formas más creativas de resolverlos.

Maravillosas gitanas de Pepa Gamboa

Feliz Día Mundial del Teatro. Os deseo que lo disfrutéis plenamente todos los días del año, desde el papel que hayáis elegido. Como espectadora, os agradezco a los artistas y artífices del teatro todos los esfuerzos aunados que convierten un sueño sobre papel en una realidad escénica.  El teatro me hace muy feliz.

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