viernes, 31 de marzo de 2017

Por algo el cielo es Azul

El domingo, mi hijo pequeño y yo, nos vestimos de color azul para ir al teatro Calderón. No íbamos a hacer un croma, aunque lo parecía, era nuestro particular homenaje a Teloncillo Teatro, que representaba uno de los clásicos de su repertorio, Azul. Y nada más llegar, nos dimos cuenta de que habíamos hecho bien, porque nos encontramos a Ana Gallego, brocha en mano, pintando de ese color a todo el escenario y la mitad del público.

Ana Gallego con muñeca, vestidas de Azul


El cubismo convertido en juego de cubos
Azul es un espectáculo sinestésico desde su concepción, porque ya su propio nombre es evocador de estímulos multisensoriales. Azul no es sólo un color, puede ser el olor de la brisa marina, las cosquillas de la brocha de Ana sobre tu cara, el sonido del chorro de agua de una ballena o del metalófono de Ángel Sánchez, o la etapa más destacada de creación de un pintor que se llamaba como mi tío Pablo....Azul es pura proteína teatral, pero adaptada a la etapa evolutiva de su público, de manera que adultos y niños lo percibirán de formas diferentes.


Con Ana Gallego y Ángel Sánchez
El domingo en el Calderón llovió poesía. No fue un chaparrón repentino, sino una lluvia tan fina, musical y dramatizada, que cuando nos dimos cuenta nos había calado hasta los huesos y habíamos contribuido a su producción con nuestras repeticiones, cánticos y percusión corporal. Azul tiene un repertorio musical demasiado marchoso para verlo en silencio: samba brasileira, son cubano, canciones populares, swing...En la voz de Ana Gallego y la polifacética interpretación instrumental de Ángel Sánchez, todos estos estilos musicales ponen sonido a poemas de Amado Nervo, Gloria Fuertes, Carlos Reviejo, Diana Briones...No es de extrañar que el disco que recoge los temas de Azul y Nidos sea uno de los favoritos en nuestro repertorio familiar.

Chirimiri poético y literal
Mientras nos calaba este chirimiri poético, Azul nos fue conquistando a través de la sorpresa. Cuando los bebés se enfrentan al espacio escénico tremendamente azul creado por Juan Carlos Pastor, no se plantean que las cubetas de pintura pueden llegar a tener rostro y gafas de sol, o que el juego de cubos se convierta en un cuadro de Picasso, o que las pelotas sobrevuelen al público escapándose bajo un pañuelo. Con el asesoramiento en magia de Gonzalo Granados, la sorpresa se convierte en cotidiana, lo cotidiano en musical, lo musical en poesía y la poesía se materializa a lo largo del argumento en una preciosa utilería de Eva Brizuela, en la que no falta, por supuesto, una muñeca vestida de azul, que, para colmo, se nos resfría.

Azul es un espectáculo tan rico en contenidos que estimula el trabajo en casa: colorear la ballena que Teloncillo nos ha regalado, reflexionar sobre cómo serán las casas de los distintos animales, clasificar objetos por colores, seguir ritmos con nuestros cuerpos, memorizar rimas...Cuando salimos, yo estaba eufórica de tanto cantar y le dije a mi hijo: mi color favorito es el azul, a lo que él me contestó, el mío el green. Así que ya puede tomar nota Teloncillo para futuras creaciones que esperamos disfrutar tanto como ésta, por algo el cielo es Azul.




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