viernes, 3 de marzo de 2017

El universo en un bolsillo

A veces el teatro se llena de poesía, y otras la poesía se hace teatro, el domingo ocurrió esto último en la obra El gran traje, de LaSaL Teatro en la sala LAVA . Por la mañana había estado dando un paseo a orillas del Pisuerga con Julia Ruiz, autora del texto y directora, y me había estado explicando cómo había sido la génesis de este montaje con tanta sencillez como explicaría un sastre las maravillas de su aguja, sin sorprenderse, como si introducir un universo poético en una gabardina gigante fuera lo cotidiano.


Julia Ruiz y Luis Britos

El gran traje cuenta la historia de Niña-pequeña, una protagonista a la que acompañamos desde el vientre materno hasta la edad adulta. Toda su vida está compuesta de pequeñas anécdotas con las que nos reímos, reflexionamos, nos identificamos  o nos emocionamos. El texto parte de lo cotidiano, de lo físico, para llevarnos a lo trascendental, como dice Niña-pequeña, lo invisible: la belleza, el paso del tiempo, la ingenuidad, la alegría, la tristeza, el amor, el aprendizaje, la empatía... todo culminado por esa eterna pregunta que todos los niños nos hemos hecho más de una vez: ¿cuánto voy a tardar en ser mayor?.

Con Julia Ruiz y Niña-pequeña
Yo suelo decir que una obra de teatro está muy bien dirigida cuando me cuesta distinguir en mis recuerdos la escenografía del texto, la música o la iluminación. Esto ocurre porque la obra se ha entregado a mis sentidos como un todo y mi memoria se niega a desmontarla. El gran traje tiene una escenografía aparentemente sencilla pero llena de sorpresas, ideada por Julia Ruiz y materializada por Isa Soto, que también hace el vestuario, el atrezzo y las preciosas marionetas, porque esta historia nos la cuentan en un paralelo perfectamente coreografiado las marionetas y la actriz protagonista, en esta ocasión, la misma Julia. La iluminación de Almudena Oneto nos descubre los misterios de este traje lleno de vida. El gran traje es una obra repleta de silencios que hablan, y lo hacen a través de la mímica de su actriz y de la orquesta de marionetas que pululan por sus bolsillos y recovecos varios. Estos silencios dicen tantas cosas que de por sí se podría decir que son hermosos, pero además están sustentados por una preciosa banda sonora a cargo de Mariano Lozano-Plata, que cubre todos los entresijos emocionales del argumento.

Me ha gustado muchísimo de El gran traje la manipulación, responsabilidad que llevan a medias Julia Ruiz y Luis Britos. Las marionetas entran y salen de la escenografía con la naturalidad de lo cotidiano, como las escenas que narran: yo nunca había visto nacer a una marioneta, ni ir al baño, ni perseguir a su mascota doblando sus articuladas rodillas para saltar tras ella. Me ha encantado. El gran traje nació en 2002 y sigue en cartel porque es uno de los espectáculos más solicitados de la compañía, de hecho acumula tantos premios que casi no son suficientes los dedos de las dos manos para contarlos y hasta ha cruzado el océano Atlántico en más de una ocasión.


Coreografía paralela marioneta-actriz

El gran traje me ha parecido un espectáculo que habla en distintos lenguajes a niños y adultos. Para los niños es una sucesión de apariciones sorprendentes y personajes que guían la acción de una forma muy divertida hacia donde quiere ir el texto: a la reflexión sobre el paso del tiempo. Para el adulto es una oportunidad de reencontrarse con el niño que fue, de mirar a través de los ojos de Niña-pequeña y sentir que, de nuevo, el mundo es muy grande, aunque quepa en un bolsillo.



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