martes, 27 de diciembre de 2016

Teta y teatro

Cuando nace un niño, sólo necesita tres cosas: rutinas (sueño/comida), cariño y estimulación precoz. El teatro sólo le puede dar dos de ellas, tú deberás encargarte de que coma y duerma, y no creas que esto siempre es tarea fácil. En fin, pasar del útero al escenario de la vida es complicado pero hermoso y sobre todo, es un camino que nunca se hace solo, y una de las muchas formas de disfrutarlo es llevando a tu bebé al teatro. Hace poco se ha descubierto que la lactancia materna potencia el desarrollo intelectual del niño. El teatro es una actividad perfecta para ese cerebro en desarrollo ávido de estímulos.

Mañana 28 de diciembre comienza la temporada de teatro para bebés en el Teatro Calderón, el Calderón en pañales, y por eso hoy quiero hablaros de por qué es importante llevar a un bebé al teatro, cómo disfrutar al máximo esta experiencia y cómo prolongarla más allá de los cuarenta minutos que suelen durar estas funciones.



10 Razones por las que llevar a un bebé al teatro.

  1.  El cerebro de los bebés es plástico y asistir al teatro creará en él miles de nuevas conexiones neuronales, desarrollando zonas que de otra forma no surgirían. Esto sólo ocurre en los primeros dos años de vida, se llama sinaptogénesis.
  2. Se aprende respeto, al tener que estar atento y en silencio.
  3. Estimula su afectividad, al compartir con sus padres una actividad lúdica. Establcen relaciones de apego seguras con el adulto que los acompaña.
  4. Facilita la expresión de emociones, algunas por reacción y otras por modelado (imitación).  
  5. Imitar o seguir ritmos constituye un ejercicio de psicomotricidad.
  6. Desarrolla su capacidad musical al convertirlos en intérpretes y consumidores de música.
  7. Mejora su capacidad de atención.
  8. Aflora su capacidad crítica, porque aprenden a distinguir lo que les gusta.
  9. Se relacionan con otros bebés en un entorno cultural orientado a sus cinco sentidos con un lenguaje escénico específico para su etapa del desarrollo.
  10. La entrada cuesta lo mismo que un paquete de tabaco y sólo mata el aburrimiento.
Teloncillo Teatro: Olas

Cómo disfrutar al máximo de esta experiencia: consejos prácticos para padres espectadores.

Ir con un bebé a cualquier sitio es distinto y conlleva una "logística" especial. En el caso del teatro lo importante es no perder de vista que vamos a una actividad divertida, nuestro objetivo principal es disfrutarla y los demás van a lo mismo. Todos los que están allí (padres, actores, técnicos, personal del teatro..) saben perfectamente cómo es un bebé y que no siempre se comporta como en los anuncios de pañales. Nadie te va a examinar como educador, relájate, disfruta y no olvides apagar tu móvil.

Si tu hijo es pequeño, siéntate cerca o con él en brazos, así podrás controlar sus reacciones y además él se sentirá más seguro, recuerda que estás fortaleciendo vuestra relación de apego. A partir de ahí, déjate llevar, escucha la música e intenta imaginar cómo es el espectáculo desde el punto de vista de un bebé. Haz gestos que le inspiren confianza, como cogerlo de la mano, mecerlo con la música si lo tienes en brazos, reírte a la vez que él se ríe, con complicidad.

Éstas son algunas cuestiones que se plantean los padres que llevan bebés al teatro:

  • ¿Y si mi hijo se porta mal? Para contestar esta pregunta hay que delimitar qué es portarse mal para un bebé: tu hijo se está "portando mal" cuando no permite que los demás disfruten de la representación (lloros excesivos, movimientos incontrolados, gritos). En estos casos hay que salir de la sala, tranquilizarnos ambos (bebé y padre/madre) y decidir con calma si estamos en condiciones de volver o si es mejor dejarlo para otro día.
  • Mi hijo habla, se mueve, baila, gatea, suelta expresiones, se ríe, etc. durante la representación. Todo eso es una consecuencia de estar vivo. Los niños de 0 a 3 años no han desarrollado apenas ninguna norma social y actúan de manera espontánea: nada de eso molesta ni interrumpe la representación. Si quieres que esté en silencio (cosa recomendable), no le hables, hazle gestos para que se calle. Si se pone de pie o se mueve demasiado, colócalo con delicadeza en su sitio, en silencio. También puedes sentarlo en tu regazo si ves que se mueve demasiado.
  • Le tengo que explicar lo que pasa a mi hijo porque es muy pequeño. Es teatro para bebés, lo más probable es que lo entienda él mejor que tú. En todo caso, vuelvo a lo de antes, si quieres que esté callado, no le hables. Además, si le vas explicando todo, le estás dando una visión de adulto que contamina su forma de interpretar lo que ve. Déjalo ver el mundo con ojos de bebé.
  • Mi hijo no hace lo que se espera de él. Si los demás niños hacen gestos, tocan palmas, cantan y el tuyo no, puede ser por tres motivos: es demasiado pequeño, le da vergüenza o simplemente no le apetece. No significa que no le esté encantando, pero seguro que lo disfruta más si tú también lo haces, y acabará imitándote.
  • Mi hijo se ha dormido. Puede pasar que los bebés de menos de un año se queden dormidos en el teatro. Las luces se apagan y el ambiente es muy relajante. Eso no significa que no haya disfrutado del espectáculo: ¿acaso no recuerdas cuando le ponías música durante el embarazo? Si intentas mantenerlo despierto, probablemente no disfrutará nada. 
Caramuxo Teatro: En casa

Cómo prolongar las vivencias escénicas más allá de la función.

Algunos padres son reacios a llevar a sus hijos pequeños al teatro porque tienen la idea de que van a olvidarlo todo en cuanto salgan, y yo siempre digo que eso depende sólo de los padres. El teatro está lleno de estímulos para ese cerebro en desarrollo y por tanto resulta una experiencia multisensorial cuyo recuerdo se puede evocar de distintas maneras, según la edad y las características del niño:

  • Habla con tu hijo sobre lo que habéis visto. Si él ya habla, puedes preguntarle por las cosas que más le han gustado, los personajes, objetos, música....Si no habla, obviamente será un monólogo: cuéntale lo que te ha gustado a ti, verás cómo te escucha atentamente. Si es muy pequeño puedes repetirle las palabras fundamentales y ayudarte con imágenes, juguetes o dibujos.
  • Canta o tararea las canciones que habéis oído. Suelen ser muy pegadizas.
  • Cuéntale a tu hijo la historia como si fuera un cuento. Esto es un ejercicio de imaginación, porque el teatro para bebés no siempre tiene argumento, pero puedes inventar una historia a partir de los personajes y del hilo argumental, y seguro que a tu hijo le encanta.
  • Algunas compañías venden merchandising a la salida. Es una forma de llevarte un recuerdo bonito (disco, camiseta, póster, chapa..). Yo confieso que siempre me autorregalo el disco.
  • Pídele a tu hijo que haga un dibujo sobre el espectáculo o hazlo tú si es muy pequeño. Opciones para pésimos dibujantes como yo, son la plastilina, el collage...
  • Algunas compañías fomentan estas experiencias de recuerdo con pequeños regalos a los espectadores: un recortable, un pequeño dibujo para colorear, un globo...dan parte del trabajo hecho.  
Higiénico Papel: Vientos del mar

Éstas son mis recomendaciones pero me ha faltado el consejo principal: disfruta. Hazte bebé durante el tiempo que estés allí y todo el tiempo que puedas fuera del teatro. La edad pediátrica del bebé es de 0 a 2 años, estos espectáculos están pensados para una franja de edad entre 6 meses y 6 años, que es la edad en que los niños descubren el mundo y lo hacen de una forma lúdica. Esa capacidad de encontrar un juego en todo lo que hacen, de divertirse, de cambiar rápidamente de estados emocionales y de vivir el presente, desaparecerá más tarde con el desarrollo del sobrevalorado pensamiento lógico. No desperdicies la oportunidad de acompañar a tu hijo en esta etapa tan divertida. Dale teta y teatro a tu bebé.


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