domingo, 18 de diciembre de 2016

Optimismo entre cajas

¿Cómo es posible que una obra cuyo tema principal es el suicidio asistido transmita a su público la alegría de vivir? Pues eso fue lo que nos pasó el viernes con HappyEnd, de Vaivén Producciones, fantástico y feliz final para el acto de entrega de los Premios Literarios Kutxa Ciudad de San Sebastián. Después de una ceremonia en la que había habido música en directo, dedicatorias emotivas, declaraciones de amor a la palabra escrita y una preciosa descripción del proceso creativo, en el Teatro Principal se respiraba un ambiente de optimismo literario, y ninguno de los presentes parecía necesitar nada más, o al menos eso pensábamos mientras esperábamos que la anunciada comedia muy negra diera comienzo.

HappyEnd empezó y verdaderamente nos hizo reír de principio a fin, pero consiguió mucho más que eso: nos planteó un dilema moral que nos mantuvo en vilo todo el tiempo, nos hizo reflexionar sobre temas actuales, nos zarandeó en un juego dicotómico en el que lo irreal era más lógico que lo real y jugó con nosotros al gato y al ratón sorprendiéndonos en más de una ocasión con giros inesperados del guion. Hacer comedia en general es muy difícil. Hacer una comedia negra tan tierna que consiga enamorar al público de sus personajes hasta el viernes me parecía imposible.


Confieso que nunca habría ido a ver HappyEnd por propia elección. Los títulos en inglés se me resisten y las comedias normalmente me decepcionan, porque a veces tienen forma de monólogo transformado y las peores parecen una recopilación de chistes de Facebook, o quizás es que yo soy muy seria. En HappyEnd Vaivén Producciones ha dado en la tecla: diálogos cortos y divertidos en una acción rápida, espacio escenográfico amortizado al máximo, encuentros y desencuentros, temática actual, ironía galopante, drama y empatía hilvanados en una red que atrapa al público, hasta tal punto que algunos espectadores hacen comentarios en voz alta a los actores como si éstos estuvieran en el salón de su casa.

Con Ana Pimenta
¿Cómo se consigue todo esto? Partiendo de un texto avalado por alguien de la talla de Borja Ortiz de Gondra y expandiéndolo en un proceso de creación colectiva en el que tanto el director como los actores y algunos otros miembros del equipo han aportado su granito. Iñaki Rikarte debe ser algo así como un dios de la escena porque, o posee el don de la ubicuidad, o es imposible que haya tenido tiempo de trabajar tanto en su corta vida. El hecho de que la obra proceda de un acto de creación colectiva se percibe en el resultado final que tiene un efecto mosaico, fruto de las distintas aportaciones e integrador, puesto que todo el equipo se reconoce a sí mismo en alguna parte de la historia.

Me ha gustado mucho el trabajo de los tres actores: Xavi Donosti (la ingenuidad y la ternura), Vito Rogado (la ironía y la personalidad dual) y Ana Pimenta (el drama y la resolución de problemas). Martín, Gabriela y Ainhoa son tres personajes que crecen con la historia, que evolucionan en su trabajo actoral, que intercambian puntos fuertes y acaban siendo tres personas mucho más completas y controvertidas a la vez al final de la obra. En una obra que versa sobre el suicidio, todos  se hacen imprescindibles y el público suplica en cada giro del argumento que ninguno de ellos lo consiga.

También quiero felicitar a Íkaro 57 por una escenografía que no se hace monótona aunque toda la acción transcurre en la misma habitación. Además de la rapidez de los diálogos y del humor presente en todo momento, la utilización de este espacio escénico por los tres actores hace que no sea monótono, sino versátil. El espacio sonoro me ha parecido muy ajustado a las necesidades del argumento: Iñaki Salvador ha hecho un gran trabajo.

HappyEnd sorprende al espectador más allá de los aplausos supuestamente finales. Entré como espectadora escéptica y poco dada a comedias y salí con un optimismo que surge entre cajas y se contagia al patio de butacas. Hasta creo que fumigan dopamina y no lo dicen. Deseando estoy que en un próximo Vaivén me encuentre otra vez con vosotros en algún escenario.



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