martes, 13 de diciembre de 2016

Música con superpoderes

Impresionante el programa que trajo el domingo la Film Symphony Orchestra al Auditorio Miguel Delibes. Mi hija mayor y yo compramos las entradas hace más de un mes y las teníamos almacenadas con el cariño de saber que probablemente sea el último espectáculo en directo que veamos este año y la ilusión de terminar nuestro 2016 escénico con música de primera. Mientras veíamos a los personajes de ficción disfrazados hacerse fotos con los asistentes, pensábamos en el concierto que disfrutamos el año pasado (grandioso) del que por fin podríamos comprarnos el disco.

Esta vez hemos empezado en el oeste, con Silverado, de B, Broughton, pero nuestro viaje nos ha llevado de un lado a otro de la galaxia (Star Trek into darkness, Star Wars VII), nos ha emocionado con el amor por el cine de Salvatore (Cinema Paradiso) o nos ha hecho bailar a bordo de un barco fluvial en la Francia más rural (Chocolat). La Film Symphony Orchestra sigue trabajando como cada año por el acercamiento al público general de la música sinfónica aprovechando la popularidad del cine, porque ¿qué puede haber más grande para un jedi  que una orquesta galáctica frente a él?

El corazón de esta orquesta con superpoderes es su director, Constantino Martínez-Orts, que transmite su entusiasmo por la música sinfónica y el cine en cada concierto, además de hacer de cada espectáculo un ameno recorrido didáctico por la historia de la música de cine, anécdotas incluidas. Estas pequeñas introducciones hacen que el público disfrute más aún de cada melodía, que la desee durante la presentación y que la digiera por la ruta guiada hecha por Martínez-Orts, fijándose en cómo la dificultad de ejecución de la partitura de Harry Potter hace volar los dedos de los violinistas, en la fuerza del viento y la percusión de La gran Evasión Conan el Bárbaro, o el sabor intensamente dulce con forma de acordeón de Chocolat en manos de Juana García López.

Mis recuerdos del concierto van de un lado a otro del escenario, porque Martínez-Orts exprime en sus repertorios todo el elenco de músicos que lleva y se recrea luciendo a uno o varios solistas en cada tema. Yo confieso que mi favorita es Ana María Reyes Rojas, la arpista, que nos deleitó especialmente en la Suite de Gremlins o en el tema de Harry Potter y la piedra filosofal. También disfruté mucho con la exquisita y sensible interpretación de Manuel Serrano Lledó en La lista de Schlinder. Me es imposible quedarme con un percusionista, porque todos los que lleva la FSO son tan polifacéticos como divertidos. La percusión y el viento son el alma de esta orquesta: profundos, continuos, intangibles. Del viento, destacaría a Francisco Javier González Iglesias, que me enamoró con su trompeta en Gremlins y en las grandes marchas, Por último, me encantó la capacidad de Elena Caurin Mellado de envolver con el sonido grave de su contrabajo a la orquesta en ciertos momentos. 

Salimos del concierto hollywoodiense a la niebla castellana, ésa que te hace creer en Dios o en la música. Nos fuimos tarareando los temas que más nos habían gustado, con el disco del concierto del año pasado en la mano y deseando que llegue otro diciembre para volver a ver a Constantino, nuestro particular caballero oscuro, y disfrutar de sus superpoderes. 





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