martes, 22 de noviembre de 2016

Rosa caramelo y las niñas listas

Como todo lo bueno se acaba, el domingo mi hija pequeña y yo nos despedimos de los XVIII Encuentros Te Veo con M de Mujer, de Mensaje, de Música y de Meigas, porque con una compañía gallega, nunca se sabe...Vimos Rosa caramelo y otras historias, escenificación a cargo de Talía Teatro basada en cuatro cuentos de Adela Turín, autora italiana conocida por su vinculación al movimiento feminista, cuyos principios vierte en formas literarias dirigidas a los más pequeños para potenciar la coeducación, única base sobre la que se puede construir la igualdad de género.

Tengo dos hijas y un hijo, y me encanta, porque en las casas para educar en igualdad tiene que haber de todo. La igualdad de géneros es algo incuestionable para mí, aunque también lo es el hecho de que en la vida real no siempre se refleja. Aún así, no me considero feminista, porque creo que esta ideología, al defender a ultranzas a la mujer, a veces alimenta la guerra de géneros, y yo estoy en contra de todas las guerras. A mis hijas siempre les digo: de todas las palabras que terminan en -ista, lo único que quiero que seáis es listas.

Aún así, la coeducación es un tema que me interesa mucho y tenía bastante curiosidad por ver el planteamiento que hacía Talía Teatro de estas cuatro historias. Lo primero que me llamó la atención y me gustó mucho fue ver que en el escenario sólo había hombres. Un planteamiento paradójico muy acertado: hombres para contar historias de liberación de féminas oprimidas por otros hombres. Desde esta óptica, los personajes femeninos salen fortalecidos y los masculinos no resultan tan ridiculizados, los estereotipos de género se relativizan.

Con Fernando Fraga y Artur Trillo

Todo el montaje de Rosa caramelo y otras historias es tremendamente dulce más allá de su sugerente título: la combinación de colores del escenario, el traje Rosa de Artur Trillo, su marcado acento gallego, las melodías del acordeón de Fernando Fraga, la forma de hilvanar tres historias a través de una cuarta, el ritmo pautado e intimista del discurso que nos hizo sentir como si nos estuvieran contando cuentos al lado de la chimenea, las ventanas de la escenografía que se abrían hacia otros mundos literarios, y sobre todo, los finales felices para todos.

Creo que Paula Carballeiro, que es una gran contadora de cuentos, ha logrado en Rosa caramelo y otras historias dar un enfoque caleidoscópico a la difícil temática de los roles de género, de manera que tanto niños como niñas puedan aprender de este montaje un mensaje global imprescindible para su integración en una sociedad más justa: sé lo que tú quieras si etiquetarte, no lo que quieran otros. Cuando un caleidoscopio además suena a acordeón, es porque todo lo que vas a aprender de él va a ser bonito.


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