jueves, 28 de abril de 2016

Si no bailas, estás muerto

Cuando alguien me pide consejo como psicóloga porque se encuentra anímicamente mal, le suelo hacer un pequeño test de fabricación casera a modo de sondeo, y una de las preguntas que siempre hago es ¿cuándo fue la última vez que bailaste? Obviamente mi interlocutor me suele mirar con cara de sorpresa mientras piensa "le acabo de confesar que estoy por los suelos y ésta me pregunta si le pego al rock and roll". Entonces yo le suelo contestar: "si no bailas, si no sigues una melodía con los pies o las manos, si no tarareas, ni cantas, ni silbas, si no tienes concentración para leer ni para dibujar....es porque estás demasiado centrado en el foco de tu problema, y por eso te sientes tan mal". Mi interlocutor suele suspirar y me mira pensando "al menos se ha enterado de que estoy mal". Y yo sigo: "si no bailas, estás muerto: los muertos no bailan". Esto último lo digo en tono de broma, pero la respuesta que me dan me aporta mucha información sobre el estado real de la persona.

No siempre vamos haciendo piruetas por la vida


Hoy es el Día Internacional de la Danza y como no es mi profesión pero es un arte que admiro profundamente, me gustaría hablar de los beneficios terapéuticos de la misma, desde el punto de vista de la Psicología. En este sentido, tengo que empezar diciendo que, como las demás artes, se puede disfrutar como consumidor pasivo, pero sus efectos terapéuticos sólo se notarán cuando uno ejerce el rol de creador, que es el papel activo. 

La principal ventaja de la danza respecto a las otras artes es que mejora nuestro nivel de oxígeno (lo siento mucho por la poesía y la música, que también me encantan y son terapéuticas). Un cerebro oxigenado es un cerebro que realiza mejor sus procesos cognitivos, que es capaz de "rebatir" sus propios sesgos (los errores del pensamiento patológico), es más creativo y por tanto, es más capaz de encontrar soluciones a los problemas. ¿Qué hacen las personas que están psicológicamente mal? Se encierran en ambientes poco ventilados, privando a sus cerebros de este oxígeno tan necesario.

Actualmente hay tres grandes tipos de trastornos psicológicos que afectan a un alto porcentaje de la población, y tienen que ver con la forma que tenemos de afrontar los acontecimientos negativos (lo que llamamos problemas) de la vida:
  1. Si el problema nos aplasta como una losa, podemos padecer un trastorno del estado de ánimo.
  2. Si el problema viene con nosotros a todas partes, podemos padecer un trastorno de ansiedad.
  3. Si nos evadimos del problema ejecutando una misma acción de forma obsesiva, podemos sufrir un trastorno adictivo.
Es decir, simplificando mucho el tema y hablando un lenguaje coloquial, un depresivo necesita que algo lo obligue a levantar su losa, un ansioso necesita un distractor para olvidarse por un momento de su problema y un adicto necesita una actividad incompatible con su adicción. La danza proporciona todo eso y mucho más:
 
Fred y Ginger compenetrados
  • Es un ejercicio aeróbico, por lo que el oxígeno no sólo llega a nuestro cerebro, sino también a nuestros músculos a través de un mejor riego sanguíneo, mejorando el estado físico general.
  • La percepción musical que conlleva bailar mejora nuestro funcionamiento cerebral, puesto que la música se percibe en distintas áreas de los dos hemisferios cerebrales que se comunican entre sí al escuchar una melodía, es decir, la música "engrasa" nuestro engranaje cerebral.
  • Bailar puede requerir una alta concentración que sirva como "distractor": mientras tu cuerpo intenta traducir el lenguaje musical en expresión corporal no puedes centrarte en tu problema.
  • Bailar a veces requiere empatía y comunicación no verbal, por lo que mejora nuestra capacidad social y la red que mejor puede salvar al individuo de caer en el vacío de un trastrono psicopatológico es la red social.
  • La danza también puede servir como medio de liberación de tensiones, es un relajante natural y genera endorfinas, por lo que ayuda a conciliar el sueño, evitando otro problema asociado a los trastornos psicopatológicos.
  • La mejoría física producida por la danza también ejerce un efecto positivo sobre nuestra autoestima y  autopercepción.
  • La danza es una forma de expresión de nuestras emociones más íntimas, a las que necesitamos dar salida, pero que nunca expresaremos con palabras.
  • Bailar es en sí un acto creativo incompatible con muchas actitudes patológicas como rumiar, autoculparse, preocuparse en exceso, encerrarse en uno mismo, evadirse mediante adicciones, etc.
  •  Bailando aprendemos a ser más resilientes, es decir, a afrontar mejor las dificultades de la vida, desde un mejor conocimiento de nosotros mismos, usando nuestros errores anteriores como herramientas de aprendizaje.




¿Quiere decir todo esto que si alguien padece un trastorno psicológico se va a solucionar bailando? En absoluto, pero bailar es una actividad que nunca estará contraindicada (excepto por causas físicas) y en función de su problema, contribuirá de forma más o menos intensa a alcanzar una mejoría. De hecho, seguir una melodía con nuestro cuerpo es algo natural que acaba siendo inhibido por las normas sociales cuando crecemos: si pusiéramos a diez niños menores de tres años y a diez adultos en una habitación con música, ¿quién creéis que se quedaría quieto?

Además de todo lo que he dicho, bailar en compañía ayuda a establecer lazos afectivos o a fortalecer los que ya tenemos en un contexto lúdico. Bailad con vuestras parejas, con vuestros hijos, con vuestros amigos. Y también con vosotros mismos: en el coche, en la ducha, en la cocina, en el ascensor....si queréis convertirlo en vuestra afición os recomiendo ir a una Escuela de Danza para no lesionaros, pero en cualquier caso disfrutad de la música y recordad: si no bailáis, estáis muertos.


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