domingo, 15 de noviembre de 2015

Teatro a barlovento

Hoy hemos cenado sopa de pescado. Mi hija pequeña y yo hemos tenido la suerte de amarrar en el teatro Calderón, en la clausura de los Encuentros Te-Veo 2015, con Gorakada Teatro, no podía imaginar un final mejor.

La obra de esta tarde era  Moby Dick, en una fantástica adaptación de Julio Salvatierra. Gorakada, una vez más, ha demostrado que quienes cuentan la historia son las personas, no los escenarios, y con una escenografía simple pero original nos ha llevado de un puerto a la mitad del océano, nos ha hecho reír y casi llorar y nos ha despedido bailando con la promesa de encontrarnos en otro puerto. 

E igual que hay ballenas que sí saben cantar, también hay compañías que integran la música en directo dentro de la escena, y así, de la mano del maravilloso Fran Lausen hemos aprendido que un violín puede sonar como el resoplar de un cachalote, y nos hemos emocionado a ritmo de pizzicato esperando a que Moby Dick apareciera, y hemos bailado Katiusha con el acordeón de Unai Laso.



Hacer divertida una historia como ésta no es fácil, hacerla tierna, menos aún. Desde aquí quiero agradecer a Gorakada teatro lo que nos han hecho disfrutar esta tarde y a la Asociación Te-veo por pensar en el público infantil. Gracias a su selección de espectáculos, ayer pudimos ver a Joan Miró convertido en coreografía de la mano de Arcaladanza. Esperamos con gran ilusión cada año el mes de noviembre para ver teatro a barlovento.


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